
Los hombres también sufren
Se supone que los hombres no deben sufrir por causa de la separación y el divorcio. En el superficial mundo de la corrección política postmoderna en el que estamos instalados, las demostraciones masculinas de dolor, desesperación, abatimiento, están muy mal vistas y se nos sugiere sutilmente que las ocultemos.
Decepcionará a muchos de sus amigos, quienes al verlo en ese estado, huirán de usted como de la peste. Ellos jamás pensaron que usted fuera tan “débil” y “vulnerable”. Su ex mujer calificará como chantaje, debilidad y hasta como acoso cualquier intento suyo de compartir con ella su lamentable estado de postración emocional.
Ella también le reprochará su inmadurez (razón más para alejarse de usted) y le instará a que “acepte” la separación y haga como la pareja separada de fulanita y fulanito “quienes se llevan muy bien”.
Usted ya no vive en su casa, lo han apartado de sus hijos, pernocta en cualquier lugar frío y sin vida, se agota durante el día para llegar a su habitáculo e intentar dormir…si puede. Sin embargo, la sociedad espera que usted reaccione fríamente, que se “adapte”, que sea políticamente correcto, que no incordie. Cualquier otro comportamiento seguramente obedece al “despecho” de un machista que no “acepta” su nueva realidad.
Tratan de que usted se avergüence de su dolor. Que se reproche a sí mismo ser tan emotivo. Se espera que usted se comporte como un “hombre”. A la sociedad le incomodan sus sentimientos de perturbación y lanzan desde todos los frentes un mensaje sutil: “deja de dramatizar, sólo sientes pena por ti mismo”.
Esta brutal respuesta social puede quebrar las defensas masculinas y conducirlo por el camino de la negación de su dolor e impedirle transitar por el terapéutico camino de procesar los aspectos emocionales de la pérdida que acaba de sufrir con la separación o el divorcio. Abandonarse al dolor está estigmatizado como algo
mórbido, insano y desmoralizador.
Así que se supone que usted no debe sentir. Eso es impropio de la sociedad postmoderna. Lo correcto es que nos distraigamos de nuestro dolor. Bloquear nuestros sentimientos y no dar lástima. Sin embargo, las consecuencias de la negación del dolor son terribles y están documentadas.
La cruda realidad ha destrozado el mito de la “fortaleza” masculina. Todas las estadísticas conocidas en los países desarrollados señalan que los hombres están más expuestos que las mujeres a las terribles consecuencias del divorcio. El Informe Iceberg, presentado por un grupo independiente de padres separados en la comparecencia celebrada el día 25 de junio de 2001 ante la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer del Senado de España, concluye entre otras cosas, lo siguiente:
Basándose en estadísticas del INE, el número de suicidios es 2.94 veces mayor en hombres que en mujeres casados y con hijos, y 4.06 veces más en hombres divorciados y con hijos vs. mujeres en la misma circunstancia.
Con datos del Instituto de salud y seguridad social de Australia, el divorcio aumenta la tasa de suicidio de hombres 7.5 veces frente a 2.4 veces la mujer, siendo la del hombre divorciado la tasa más alta de suicidio con gran diferencia.
mórbido, insano y desmoralizador.
Así que se supone que usted no debe sentir. Eso es impropio de la sociedad postmoderna. Lo correcto es que nos distraigamos de nuestro dolor. Bloquear nuestros sentimientos y no dar lástima. Sin embargo, las consecuencias de la negación del dolor son terribles y están documentadas.
La cruda realidad ha destrozado el mito de la “fortaleza” masculina. Todas las estadísticas conocidas en los países desarrollados señalan que los hombres están más expuestos que las mujeres a las terribles consecuencias del divorcio. El Informe Iceberg, presentado por un grupo independiente de padres separados en la comparecencia celebrada el día 25 de junio de 2001 ante la Comisión Mixta de los Derechos de la Mujer del Senado de España, concluye entre otras cosas, lo siguiente:
Basándose en estadísticas del INE, el número de suicidios es 2.94 veces mayor en hombres que en mujeres casados y con hijos, y 4.06 veces más en hombres divorciados y con hijos vs. mujeres en la misma circunstancia.
Con datos del Instituto de salud y seguridad social de Australia, el divorcio aumenta la tasa de suicidio de hombres 7.5 veces frente a 2.4 veces la mujer, siendo la del hombre divorciado la tasa más alta de suicidio con gran diferencia.
Datos de USA prueban que el riesgo de suicidio entre hombres divorciados era cerca del doble al de hombres casados, en tanto no había diferencias estadísticamente significativas para la mujer en idénticas circunstancias.
En el año 2006, más de 70.000 hombres abandonan su hogar, sus bienes y sus hijos para siempre por una decisión judicial como consecuencia de un divorcio.
Los suicidios, depresiones e ingreso en la marginalidad suelen ser consecuencias posteriores de un divorcio para los padres.
El dispositivo de protección social del Estado no contempla los problemas de los hombres separados o divorciados. El reencuadre de la vida de un hombre divorciado en el orden práctico y emocional lleva su tiempo, y se produce en medio de estados de ánimo contradictorios y cambiantes.
Para un hombre, los días, meses, y a veces años, que siguen a la separación y al divorcio son un período de pruebas extremas para su personalidad, su estabilidad mental y su conducta futura. Normalmente, sólo depende de él. Se ha de moldear con fuego o ha de perecer en las llamas.




